El funcionamiento de un edificio

A través de la obra «La marciana y el terrícola«, la cual hace una constante analogía entre los edificios y el cuerpo humano (esqueleto = estructura; venas = instalaciones; piel = fachada; etc), se explica de manera divertida y amena el funcionamiento de un edificio y las diferentes partes de que se compone.
El cuerpo humano aguanta gracias al esqueleto y los músculos, tiene una piel que hace de filtro entre las condiciones ambientales exteriores y su interior, dispone de varios tipos de redes internas (venas, arterias, sistema nervioso,) que aseguran su correcto funcionamiento, está subdividido en partes especializadas por funciones (cerebro, estómago, brazos, piernas,), etc.
Un edificio se sostiene gracias a la estructura, tiene una fachada que hace de filtro entre las condiciones ambientales exteriores y su interior, dispone de varios tipos de redes internas (tuberías de agua, tubos de gas, cables eléctricos, bajantes,...) que aseguran su correcto funcionamiento, está subdividido en partes especializadas para funciones (comedor, dormitorios, cocina, baños ), etc.

Obra desarrolada en colaboración con Raül Prunell y Cristina Espunya.

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